Crèdits

Joan Barrientos tocó con la zurda el bajo y lo hizo sonar por su viejo Bassman de casi cien quilos en la uno, la dos, la tres, la cuatro, la seis, la nueve y la once. En Parecida a Jean Seberg olvidó los trastes en casa y hizo sonar un contrabajo eléctrico.

Pau Checa tocó la batería en todas las canciones en las que hay golpes menos en Inviernos en Bruc. En algunas con escobillas, en otras con palos, y en Miedo a la deriva toca loopeado, si te fijas se le oye gritar.

Verne le dió una nueva dimensión a Dakota white room y desde su casa de Madrid grabó su Les Paul con slide... ¡Gracias Verne! Por cierto, aparece por cortesía de la Federación de Universos Pop, que editó este año el primer disco de Clyde, el grupo más deliciosamente silencioso de la capital, su grupo.

Jordi Lopete hizo sonar los bongos, congas y tumbas en la uno, la seis y la diez, a él también se le oye de fondo en La jipi.

Francesca Canu fue asaltada un día en Gracia con un micro y un Minidisc, entre nervios y prisas por volver a Roma dejó unas frases, una calada y unas risas en No te puedo hacer feliz.

Pau Arumí y Jordi Rudé dan forma a las canciones a golpe de ratón, ellos hacen sonar el disco y le dan cuerpo, mezclaron y masterizaron estas canciones. Las otras canciones, las que ellos hacen, llevan la etiqueta de Debaser.

Ramon Ponsatí volvió a ponerme los colores en papel, seleccionó tipografías, ajustó los interlineados, colocó las fotos y diseñó todo esto desde Irlanda.

Jordi Geli tuvo la paciencia de sacarme fotos para la portada mientras su novia aguantaba el proyector de diapositivas encontrado en un garaje de La Mota.

Xavier Riembau, Marçal Lladó, Jordi Pi y Ramon Ponsatí han vuelto a liarse la manta a la cabeza y sacado este disco... ¡bendita locura!

Robert Tagarro puso a mi disposición su infinita colección de reliquias musicales, de cacharros a válvulas y pedazos de teclas, gracias por el Twin Reverb, por el Rhodes, por la Solina, por el Space Echo, por los pedales y por la Jaguar de los sesenta... ¡te debo tantas!

Alex Jarabo hizo que los platos de la batería sonaran a bronce, ¡gracias amigo!

El Pane de Becquer no sabe ni que su Jazzbass de los sesenta suena en este disco... eso te pasa por dejar que durmiera un día conmigo! Escúchalo en Miedo a la deriva.

A Xavi Riera se le puede escuchar en Esa Chica Rubia al otro lado de la pared del piso que compartíamos en Bruc, sí, en invierno y durante dos años. Mis nuevos vecinos también suenan en este disco y pusieron sin querer a su perro y sus canarios en La jipi.

Pletoria, Ranking Soldiers y The Pepperpots me dejaron ensayar, tocar y grabar en sus locales de ensayo, ¡Gracias por el techo!

El Chico hizo el resto, canta, tararea, canturrea, compone, escribe, toca, graba, edita, mezcla (Esa chica rubia), se pone nervioso, cae y se levanta mientras tenga fuerzas para hacerlo.
Estos son los cacharros que toqué para esta ocasión: La Novia (mi querida Telecaster), La Madre (guitarra española de mi padre cuando hacía la mili en el Sáhara), La Amante (acústica Guil del año que nací, Francesc, te prometo que si algún día me la vendo te avisaré), La Edgarda (me la regalaron cuando dejé de trabajar... aquella vez), también toco el bajo a mi manera en la cinco, la siete, la ocho y la diez, además del piano de pared de mi hermana y los sintes y teclados antiguos (la gordísima Solina String Ensemble, el Alpha Juno 2, mi nuevo Casio CZ-101, el Rhodes, el Juno 60 y ese Hammond que suena a lija), y qué decir de mis bonitos juguetes musicales, como el Glockenspiel, la melódica que le regalaron a mi hermano de pequeño, un Stylophone igualito al de David Bowie, flautas baratas, cajas de ritmo, Space Echos, pedales, samples (no diré de quien), un iBook blanco, sintes del Logic seis punto cero, percusiones varias (pandereta, mesa de madera y silla roja) y sobretodo silencios.

Gracias a todos los que se cruzaron en mi camino, sin excepción, gracias también a las ciudades y al campo, a la família, a los amigos y a TÍ, aunque ya no estés conmigo, te quiero igual, que diría Andrés.

Cuando El Chico se quita la careta y mira sus carnés, en ellos pone Rubén Pozo Usieto, hijo de Arturo y Maria Pilar.

 

Nota de premsa original (2005)

Després d’un meravellós debut de baixa fidelitat, Chico Con La Espina En El Costado presenta ara el seu primer disc amb banda i en castellà. Tú rompió mi corazón són 13 belles cançons de desamor i esperança. La mateixa sensibilitat i el mateix sentiment, però ara expressada amb un so més orgànic, càlid i preciosista .

El resultat, un disc de cançons on s’hi reconeixen ombres tan dispars com les de Dylan, Gorky’s Zygotic Mynci, Dominique A, Calamaro, Surfin’ Bichos o Magnetic Fields. Hi ha gotes de tots ells, però el còctel final porta la firma inconfusible d’El Chico Con La Espina En El Costado. Ha aconseguit donar forma a un estil personal i reconeixible, creant una veu pròpia tant en les formes musicals com literàries.

Amb Dejé la ciudad por ti, El Chico obre el disc demanant una oportunitat per oblidar. Una oportunitat que no arribarà, com sentencia al final amb Parecida a Jean Seberg. Tot i l’alegre melodia, No te puedo hacer feliz aprofundeix en la incomunicació de la parella. També hi ha lloc per a la nostàlgia. “Si tiene que haber futuro, que sea como ayer”, canta a Pasado. A Dakota white room defensa un amor total i sense condicions, com el que John Lennon professava per Yoko Ono: “crearé solo para tí, encerrado en tu white room”. I apareix també la inevitable cançó improvisada, Esa chica rubia.

Tot i que les cançons del disc beguin de la mateixa font, no n’hi ha una que s’assembli a una altre. El Chico conserva el seu caràcter juganer i en els arranjaments hi trobem pinzellades de solina, melòdica, stylophone, xilòfon o rhodes, a més de contrabaixos o l’habitual guitarra espanyola. També irrompen a la mescla els gossos i ocells dels veïns. En resum, sorpreses a cada racó del disc.Tú rompió mi corazón s’ha enregistrat en llocs tan dispars com una masia de Girona, uns jardins públics, habitacions, una sagristia i fins i tot dins d’un cotxe.

El Chico Con La Espina En El Costado es va presentar l’any 2002 amb un miniCD homonim en anglès, on destacaven els arranjaments indietrònics d’A desperate love song. Li va obrir les portes de gires estatals com Flavour of the Month i li va permetre telonejar The Walkabouts, Mark Gardener o Montgolfier Brothers. L’any 2004 ha participat en el disc d’homenatge a El Niño Gusano.

 

Lletres

Dejé la ciudad por ti

Dejé de lao tus ojos,
un tren aleja al fin
las aburridas horas muertas,
rutina en común.

No quedan más remordimientos,
la suerte echada está,
toca empezar de nuevo,
quemar tus cassettes.

Y sólo pido caras nuevas
y que tenga una oportunidad,
sólo una oportunidad,
sólo una oportunidad
para olvidarte.

Y que la sangre hierva en vena
y que las chicas silben al pasar,
sólo una oportunidad,
sólo una oportunidad
para olvidarte.

Sólo pido calles nuevas
y que tenga una oportunidad,
sólo una oportunidad,
sólo una oportunidad
para olvidarte.

Una oportunidad
para olvidarte,
una oportunidad
para olvidarte,
una oportunidad ...

No te puedo hacer feliz

No te puedo hacer feliz,
no te puedo hacer feliz,
no te sé hacer feliz.

Mira,
ya has visto todas mis cosas,
ya has visto todos mis discos.

Mira,
no hay ningún póster de fashion,
no hay casi entretenimientos.

¿Qué prefieres, que te olvide en los partidos
o que vea esas películas
en las que nunca dicen nada?

¿Que me pierda con amigos por las noches,
que te pierda en los supermercados
o sorprenderte con mil paseos?

No te puedo hacer feliz,
no te puedo hacer feliz,
no te sé hacer feliz.

No te puedo hacer feliz,
no te puedo hacer feliz,
y lo siento.

Sírvete, coge lo que quieras de mí,
pero no me pidas esas cosas
que hacen siempre los demás cuando se aburren.

¿Cuánto hace que no me invitas a comer?
¿O no ?mi compri? un regalo?
¿Por qué no puedes comprometerte más?
¿Eh? Dime. ¿Por qué? ¿Por qué?

Lo he intentado en vano todo,
y no sé darte cariño,
perdona mi silencio
y que no me haya dejado ayudar en mis problemas.

Pero a pesar de todo,
no he dejado de quererte,
no he dejado de quererte.

Y no te puedo hacer feliz,
no te puedo hacer feliz,
no te sé hacer feliz.

No te puedo hacer feliz,
no te puedo hacer feliz,
no te puedo hacer feliz,
¡y lo siento!

Dakota white room

Encerrado en tu white room,
secuestrado por tu amor,
quiero que me mantengas,
quiero ser tu protegido,
crearé sólo para ti,
nadie más lo escuchará.

Quiero que mis amigos
te odien como a Yoko,
para así poder vivir
sin salir nunca más de la white room,
de tu white room,
de tu white room, oohh ...

Vivir mantenido,
vivir ocupando el piso de tus padres
y llenándolo con arte.
Arte y creación,
arte y emoción,
arte en soledad, música y arte.

Dejarme vivir en paz, aislado,
sin salir ni contestar jamás,
iros olvidando de mi cara,
nunca habléis más de mí,
voy a ser un animal
encerrado en tu white room,
secuestrado por tu amor,
atado siempre a ti.

White room,
white room ...

Pasado

No, no me dolía el cuerpo,
no me levantaba nunca mal.
No, no había noches en blanco,
el sueño olía siempre a Kerouac.

Esos días de verdad, pistas para despegar,
la soledad que deja la adicción,
esos días ya no están, toca aprender,
hoy los días son igual, ciclos de ansiedad.

La historia es la verdad del mundo,
gritan lápidas de mármol,
vivo anclado en el presente
y no existe, pero se repite.

Si tiene que haber futuro
que sea como ayer.
Si tiene que haber futuro
que sea como ayer.

Y esas noches de verdad, pistas para despegar,
la soledad que deja la adicción,
esas noches ya no están, toca aprender,
hoy las noches son igual, vueltas sin dormir.

Y esos días ya no están,
sólo pido que vuelva a vivir otra noche más,
otra noche más y podré morir en paz,
concédeme una más, y luego olvidaré,
y luego olvidaré.

Una noche más y podré morir en paz,
concédeme una más, y luego olvidaré,
si quieres olvidaré, luego olvidaré,
una noche más.

Esa chica rubia

Esa chica rubia no se merecía una canción,
cuándo le ocultó el corazón.

Esa chica rubia no se merecía una canción,
sólo un par de frases al azar,
un par de frases al azar.

Esa chica rubia es como tú,
guarda muchos tics, se parece a ti.

Esa chica no se merecía una canción,
se parecía demasiado a ti.

La jipi

Noches que vuelan en humo y alcochol,
noches de campo y de hoguera y vivac.
Sacos, linternas, la luna cuidará
de los chicos y chicas de ciudad.

Historias de coches que se paran en mitad
de campos de trigo con niños de maíz.
Y los gritos y susurros el viento los trae,
se abrazan al cuello, ¡se agarran por fin!

Y los sueños son verdades sin ficción,
y las noches son ganas de ti.
Y los sueños son verdades sin ficción
y las noches son ganas de ti.

Me paso dos horas acercándome,
te cuento lo fuerte y valiente que soy,
por dentro me muero de miedo por ser
el hombre más lento del mundo en querer.

Y los sueños son verdades sin ficción
y las noches son ganas de ti.
Y los sueños son verdades sin ficción
y las noches son ganas de ti...

Inviernos en Bruc

Tardes en casa sin querer salir,
amenaza de nieve en el dominical,
media luz, medio plato aún sin acabar.

Discos sonando sin poderse oír,
canciones que empiezan a andar,
sin querer, por casualidad.

Me niego
a pensar
que el tiempo se escapa y no sabe dónde va.

¿Para qué tengo yo que salir de aquí?
¿Para qué tengo yo que cambiar?
¿Para qué tengo yo que salir de aquí
si todo lo que quiero está
alargando un brazo y lo puedo tocar?

Las mejores noches viven en café,
mientras se hacen planes para escapar
y fuera duerme la ciudad.

Y la casa se llena, toca cocinar,
reuniones caseras por casualidad,
cosecha de otoño y risas,
las horas corren solas y no saben dónde van.

Los vasos,
las frases,
revueltos caen.

¿Para qué tengo yo que salir de aquí?
¿Para qué tengo yo que cambiar?
¿Para qué tengo yo que salir de aquí
si todo lo que quiero está
alargando un brazo y lo puedo tocar?

Las mejores noches viven en café,
mientras se hacen planes para escapar
y fuera duerme la ciudad.

La balsa

En mi habitación el viento sopla en mí,
tormenta interior en moqueta azul,
sin tripulación, viaje interior,
náufrago de tu no pronunciado adiós.

Soy capitán sin timón,
vivo de recuerdos.
Pescador sin patrón,
no hay redes que te atrapen.
No, no salgo más del mar.

No, no quiero volver,
no quiero pisar tierra aún.
No, no puedo escapar
de esta habitación sin amor.

(Sin tripulación,
viaje interior).

Soy capitán sin timón,
vivo de recuerdos.
Pescador sin patrón,
no hay redes que te atrapen.
No, no salgo más del mar.

Sintonizo el dial,
apunto el telescopio.
En puerto no hay caridad
para los que pierden.
No, no salgo más del mar.

Soy capitán sin timón,
vivo de recuerdos.
Pescador sin patrón,
no hay redes que te atrapen.
No, no salgo más del mar.

Historia de una huida

Es tu canción de "me odiarás",
de "no pude aguantar",
de "tuve que viajar",
de tentarte con hacer
ver que sigue igual,
que el pacto sigue en pie.

Pero es más la tentación,
es más la tentación,
puede cambiar montañas de lugar.

Fuiste rumbo al sur
y el norte se quedó
semanas sin calor,
(hay tantas horas en un mes)
semanas sin saber
a qué hora hay que comer,
(que pierdo el tiempo y no se va).

Por eso tuve que emigrar,
no pude aguantar
exilio más dolor.
Muere el pacto por viajar,
muere por dejar
ganar la tentación.

Pero es más la tentación,
es más la tentación,
puede cambiar montañas de lugar.

Fuiste rumbo al sur
y el norte se quedó
semanas sin calor,
(hay tantas horas en un mes)
semanas sin saber
a qué hora hay que comer,
(que pierdo el tiempo y no se va).
semanas sin saber
a qué hora hay que dormir
(hay tantas horas en un mes
que pierdo el tiempo y no se va,
que pierdo el tiempo y no se va).

Miedo a la deriva

No nos vemos nunca y cuando te encuentro
no estamos nunca solos.
Vueltas en picado hacia tu interior,
el vino ayuda a entrar.

Y ya no queda más
miedo a descubrir
que no queda ejército capaz
de ayudarme a hablar,
miedo a lo social.

Guerra en las trincheras del amor,
guerra en las trincheras del amor,
guerra en las trincheras del amor,
miedo a la deriva del amor.

Tengo dos opciones cuando te veo:
callar o actuar.
El miedo a la deriva y tus gafas de sol
me invitan a saltar
desde un puente atado con tu voz,
el miedo ahora es valor,
duelo a muerte entre las lanzas.

Guerra en las trincheras del amor,
guerra en las trincheras del amor,
guerra en las trincheras del amor,
gritos y disparos por tu amor.

Guerra en las trincheras del amor,
miedo a la deriva del amor,
guerra en las trincheras del amor,
miedo a la deriva del amor.

Moon river

Copas rotas en el comedor,
en silencio la televisión.
Y en el balcón
las luces se van a dormir.

Y en la casa suena como una obsesión
siempre el mismo ritmo.
¿Cómo puede curar tanto una canción?
¡Llena mi silencio!

Moonriver es la luz,
Moonriver y un sofá,
Moonriver salva al corazón,
Moonriver de cenar,
Moonriver lléname,
Moonriver hasta amanecer,
hasta amanecer,
hasta amanecer.

Cuando oyes voces sin poder escuchar,
falta equilibrio y se atasca el reloj,
una copa rota esparce el vino que no
podremos beber juntos.

Moonriver salvación,
Moonriver redentor,
Moonriver cuidará de ti,
Moonriver vino a mí,
Moonriver es la luz,
Moonriver salva al corazón,
salva al corazón,
salva al corazón ...

Moonriver límpiame el corazón,
quita mis tiritas,
sáname, sáname, sáname,
cóseme por dentro el corazón.

Todas las canciones tristes son inocentes

Todas las canciones tristes son inocentes,
todo lo que pasa en la vida se transmite a las canciones
y te esfuerzas para que sean lo que a otros haga superarse,
dar sentido a sus vidas, que se llenen de arte,
que se llenen y que les acaricien por la piel.
Así las canciones te van tocando,
te van llenando el alma, te van empujando,
te elevan la cabeza hacia arriba y te dicen:
"Mira, mira, estás en el valle,
mira las montañas, llega hasta ellas,
tienes que alcanzar la cima, llegar hasta arriba".


¿Por qué siempre, siempre toca desandar?
¿Por qué hay que desandar?
¿Por qué siempre, siempre hay que volver atrás?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué siempre, siempre toca desandar?
¿Por qué me toca a mí?
¿Por qué siempre hay que volver, volver atrás?

¿Por qué tener es temblar
y poseer es el miedo a perder?
No hay rehén, no hay prisión,
las notas no matan.

¿Por qué siempre, siempre toca desandar?
¿Por qué hay que desandar?
¿Por qué siempre, siempre hay que volver atrás?
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
¿Por qué siempre, siempre toca desandar?
¿Por qué me toca a mí?
¿Por qué siempre hay que volver, volver atrás?

Ven y salva a esta canción.
Ven, haz cierta la ficción.
Ven y salva al mundo de su error.
No hay canciones tristes,
hay días como hoy.
No hay canciones tristes,
hay días como hoy.

Parecida a Jean Seberg

Sin voz ni identidad,
no sé ni qué eres tú,
pero siempre apareces,
en la estrofa de una historia estás,
en la esquina de una calle,
rodeada de sonrisa y luz.

Lo sé, no hay oportunidad,
no hay oportunidad,
no hay oportunidad.

¿Qué nombre te hará girar?
¿Qué hacer para no ser cristal?
Apareciste como siempre
desfilando entre la multitud,
la calle como alfombra roja
agarrada al brazo de él.

Lo sé, no hay oportunidad,
no hay oportunidad,
no hay oportunidad,
no hay oportunidad.

Dios sabe que me esforcé,
adiós estrofa, adiós.
Y ahora no sé si escribirte
o culpar a la imaginación,
no sé si deseo salvarte
o dejarte morir en canción.

Lo sé, no hay oportunidad,
no hay oportunidad,
no hay oportunidad,
no hay oportunidad,
no hay oportunidad.

 

Text interior del disc
La conquista mundial
(doce meses dándole al botón rojo)

Éste es el primer paso hacia la conquista mundial, objetivo largo y lejano que algún día alguna de estas trece discípulas en lata conseguirá. Ha sido un periodo largo y doloroso, lento y de auténtico sufrimiento, un periodo de soledad absoluta, extrema, autoimpuesta, soledad para tener todo el tiempo a disposición de las canciones, de la música y las musas, grabado al vuelo, cuando el cuerpo pide botón rojo y salen las notas una a una sin querer. Ha sido un difícil camino hacia la búsqueda de lo real, de lo auténtico, no hay aquí ficción, ni relleno, ni cosas que no deban estar, ha sido como ponerse delante de un gran bloque de granito con un martillo y una escarpa en la mano y poco a poco hacer brotar las formas, las canciones, las palabras, los recuerdos, los dolorosos recuerdos, porque casi todo en este corazón rompido es autobiográfico e imperfecto como la vida misma. Muchos días duros y de ánimos bajos que han dado a luz trece canciones luminosas. Grabado en la montaña, en mi montaña, en la casa amarilla de la montaña de Barcelona, en mi casa, en mi comedor, a más de ocho metros de mi habitación, aunque también en ella y en varios locales de ensayo, y en una iglesia progre, y en casa de mis padres en Girona, y en mi coche, con los sonidos de la calle, de la plaza John Lennon, del bosque, con perros y canarios, dragones en el techo y vecinos, silencios, un batería y un bajista, platos por lavar, polvo acumulado, algunos amigos fugaces, montañas de ropa, velas por los rincones, vuelta otra vez que esta toma no ha sido la buena, vasos en todas las superficies planas de la casa, mi casa, en la que vivo solo, periódicos viejos, cajas de discos vacías, libros a medias, montones de discos sin caja y entremedio ni un segundo de entretenimiento. Y esto es sólo el principio, la primera parte, el inicio de una conquista, de mi conquista, de la conquista por la dominación mundial a través del arte, y de la música, y de los medios de comunicación, y del boca a oreja, y de la oreja a los sentidos, a través de todo aquello auténtico y real... un documental de unos meses en los que tuve el corazón roto y el alma lejos... ahora que he abierto la puerta de casa y apagado la máquina de grabar tengo ganas de contaros cosas, de cantaros caras y pasados, de ventilar, de dejar otra ciudad si hace falta. Pido una oportunidad, un lugar en el corazón de quien quiera dejarse querer por mis canciones... ¡Hay mundo ahí afuera y toca salir a buscarlo!

La Clota, Barcelona, a 16 de Octubre del cuarto año del segundo milenio de otro intento de conquista mundial.

 

Videoclips

No te puedo hacer feliz

Pasado

Esa chica rubia